BRAZOS LARGOS DE ESPERANZA
Agrietados los caminos,
lentas nuestras pisadas,
el tiempo
parece,
que nos vence con sus garras.
La nubes negras
en el cielo se alzan,
las golondrinas sus cantos festivos,
callan.
Pero al fondo,
resplandece una gran luz.
*No temas al futuro,
amigo hermano
Dios siempre te tiende una mano.
Siempre hay un candelabro,
para un camino aciago;
la esperanza siempre resucita
con sus brazos largos
y nos da de beber
su leche inmensa de paz y solaz.
Autora:
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú Derechos reservados